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Construyamos un movimiento que tenga como eje el Poder

Quiénes viven de su trabajo, quienes son responsables de producir todos los bienes y productos que aseguran la reproducción de la sociedad, los que pagan siempre las crisis que generan los dueños del capital, la clase trabajadora, ha sufrido particularmente en el último tiempo un ataque a sus condiciones de vida que se reflejan en la pérdida y/o precarización del empleo, la pérdida de salario, entre otros. Pero esto, sin quitarle gravedad, es un episodio más del constante empobrecimiento que los trabajadores vienen sufriendo desde hace décadas.

Los políticos burgueses, tanto de izquierda como de derecha, prometen en cada elección una salida a esta situación, estas promesas no son más que la estafa a la que nos tienen acostumbrados, se sabe que cuando les toca gobernar la vida de los trabajadores nunca se escapa de la tendencia a empeorar. Todos los políticos se presentan entre sí como originales, crean todo un circo electoral donde disputan y confrontan, pero si algo nos han demostrado las últimas décadas donde los partidos burgueses más importantes llegaron a ser gobierno, es que las diferencias que tienen son ínfimas y que el proyecto de todos es uno y el mismo: mantener y reproducir el sistema de acumulación capitalista que tiende inexorablemente a acrecentar la riqueza de lo burguesía y empobrecer constantemente a los trabajadores.

La idea de que, desde las instituciones burguesas, especialmente el parlamento, se puede llevar adelante algún proyecto emancipador y en beneficio a largo plazo para los trabajadores es falsa. En nuestro país las posibilidades de un desarrollo independiente de la economía capitalista se cerraron hace más de cincuenta años, donde se selló la asociación entre la burguesía y el imperialismo y se impulsó una política y proyecto de país, dependiente, al que se subordinó a toda la burguesía, a la pequeña burguesía y a la aristocracia obrera, y consecuentemente, a sus partidos políticos, tanto a la izquierda como a la derecha. Por esto, todas las discusiones que se dan en el parlamento y en todo el espectro político no son más que caricaturas de debate, diferencias superficiales e intentos de perfilismo de uno u otro partido.

Un reflejo de lo anterior es que ninguno de los partidos burgueses, ni el Partido Nacional, ni el Partido Colorado, ni el Frente Amplio, han podido cumplir siquiera con los aspectos más básicos de sus programas electorales una vez que se hicieron del gobierno, mientras que las discusiones parlamentarias son ignoradas por una amplia mayoría de la población que no ven en el parlamento un lugar en donde se vayan a resolver sus problemas más urgentes.              

La práctica y aspiraciones de los partidos burgueses, principalmente de los partidos denominados de izquierda, se extiende y logra expresarse en las organizaciones históricas tanto de los trabajadores como de otras clases, convirtiendo sindicatos, gremios estudiantiles, organizaciones sociales, etc. en anexos del parlamento, en lugares donde se habla mucho pero poco se hace por organizar a los trabajadores por conquistas reales que cambien sus condiciones de vida. La conducción de estos espacios sostenida durante décadas por el oportunismo político -cuyos mayores representantes son el PCU (que de comunista solo tiene el nombre), el PS y el MPP- ha desarmado organizativa, ideológica y moralmente a la clase trabajadora así como a sus aliados, lo que ha generado no solo “luchas” de escasa o nula perspectiva sino también escasos grados de participación real, sobretodo por parte de la clase obrera.

El oportunismo político, es una amplia y heterogénea tendencia que representa a la burguesía en el movimiento obrero, y en muchos casos con poses obreristas y verborragia pseudo-revolucionaria difunde ampliamente la ideología burguesa, reforzando la dominación del capital sobre el trabajo. Este sector se apoya fundamentalmente en la aristocracia obrera, en la burocracia obrera y en los sectores de la pequeña burguesía sindicalizados. Por esto la masa fundamental de afiliados del movimiento sindical está concentrada muy especialmente en el sector público y algunas industrias donde aún perviven grados de formalidad, mientras que a la gran mayoría de los trabajadores que no tienen empleos estables, que trabajan en las empresas tercerizadas con contratos laborales precarios, los sindicatos no les llegan ni tampoco quieren llegarles.

Hoy la gran masa de trabajadores está por fuera de las organizaciones sindicales e incluso la mayoría de los que están afiliados no participan en las mismas; los partidos burgueses, de izquierda y de derecha, tienen escasa aprobación. Si la democracia burguesa se renueva constantemente frente a los trabajadores es porque entre otras cosas, toda la izquierda y las organizaciones obreras hacen confluir hacia ahí los conflictos que no pueden contener.

Lo que planteamos es producto de un proceso histórico, en lo económico y en lo social, sumado a la acción de diferentes actualizaciones de la ideología burguesa que presionan a los diferentes partidos y organizaciones que se definen como revolucionarias o marxistas, que se encuentran desarmadas frente a las mismas y por ende ceden ante ellas y las toman como propias. Esta es la realidad de la que partimos y a lo que los marxistas-leninistas tenemos que aggiornarnos para contribuir al avance de la revolución.

Una de las consecuencias más importantes en la coyuntura actual es que, en la escena social y política, los trabajadores no cuentan con una expresión propia, el programa de la clase obrera no aparece por ninguna parte. La salida que se les presenta a los trabajadores frente al agravamiento de la situación es apoyar a uno u otro partido burgués.

Los revolucionarios marxistas-leninistas junto a lo más avanzado de las clases trabajadoras tenemos que luchar para revertir esta realidad, es urgente plantear una salida real al aumento de la miseria que viven los trabajadores, para esto es imprescindible impulsar un gran movimiento que tenga como eje la única salida real a esta situación: la ruptura con el capitalismo, únicamente posible sobre la base de un gobierno revolucionario en que se excluyan a todas las clases explotadoras y que se apoye en el Poder de los trabajadores.

Por esto, la labor actual pasa por romper con las lógicas de trabajo que se vienen arrastrando desde hace décadas para construir nuevos modelos de participación que contemplen la situación objetiva y subjetiva de los trabajadores hoy; también urge comenzar una confrontación y ajuste de cuentas amplio y profundo con todas las corrientes ideológicas burguesas que hoy permean a toda la sociedad; y por último, es necesario plantear la táctica de manera coherentemente concatenada con los objetivos estratégicos, esto se expresa en términos concretos en plantear la  lucha por el Poder de los trabajadores.

Es necesario la construcción de un movimiento político que nos permita junto a toda la clase obrera y a todos aquellos que viven de su trabajo, organizarse por sus necesidades más inmediatas, hoy olvidadas por lo que se hace llamar “movimiento social” y por los políticos burgueses.

Es necesario la construcción de un movimiento político que comprenda que solo la lucha entendida como la organización y movilización constante de los trabajadores podrá traer mejoras a sus condiciones de vida, pero las mismas en el sistema capitalista siempre serán efímeras, ya que las tendencias inexorables del sistema los despojan y los condenan a la miseria constantemente. Solamente imprimiendo en la lucha de los trabajadores el objetivo del Poder se conformará un movimiento con contenidos verdaderamente de clase, la construcción de tal movimiento que detente el Poder y haga temblar a los capitalistas es la única esperanza para un futuro.

Es necesario la construcción de un movimiento político que tenga claro que quienes conforman la mayoría absoluta de la sociedad, quienes producen la riqueza, no pueden, como se plantea, vivir eternamente resistiendo ante los ataques del capital, sino que hay que avanzar firmemente. Para esto, no alcanzan las conquistas inmediatas: tenemos que arrancarles el Poder a los explotadores, a quienes entregan las riquezas de la sociedad destruyendo a su paso todo el aparato productivo; y junto con eso, sentar las bases para un gobierno genuino de los trabajadores para poder romper con todas estas trabas generando las condiciones para una sociedad más próspera y justa.

Es menester dar una gran batalla en toda la sociedad para lograr la intervención de los trabajadores de manera independiente, asumiendo el programa del socialismo científico que es su programa, consolidando así su protagonismo en la historia. Solo la revolución y el socialismo van a liberar a la sociedad de las penurias e incertidumbres que hoy padece. Solo la revolución y el socialismo van a sentar las bases para que todas los hombres y mujeres nos desarrollemos como seres plenos, con tiempo para el ocio y la cultura. Solo la revolución y el socialismo son la alternativa a la situación actual que viven los trabajadores.

Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay

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